Subida a La Mola

Desde hace algunos meses tenía pensado subir a La Mola. Hacía bastante tiempo que no disfrutaba de las vistas que este maravilloso lugar ofrece, así que para compensar esta semana he ido dos veces; la primera para ver el atardecer y la segunda el amanecer. Para los que no lo sepan La Mola es una montaña de tan solo 1.104 metros de altura, aunque de inconfundible belleza capaz de cautivar a cualquier amante de la naturaleza; un punto clave para hacer excursiones.

El pasado domingo fui con dos amigos a ver el atardecer. Al principio no estábamos 100% convencidos, el cielo estaba muy nublado, hacía frío..., pero aún así sabíamos que la experiencia iba a ser muy grata. Empezamos a subir a media tarde con fin de llegar a la cima para ver ponerse el sol, tomamos un camino que nunca había hecho (por cierto muy bonito) y vimos que poco a poco el cielo se iba oscureciendo. Con ansia de llegar a la cima divisamos a mitad del recorrido una increíble puesta de sol mientras las nubes del cielo se esparcían dejando ver un increíble paisaje.




Una vez arriba desembolsé mi cargamento de comida (que no era poca) y nos sentamos a cenar con las vistas de la ciudad totalmente iluminada (realmente es uno de esos momentos en los te sientes privilegiado). Y para bajar el camino... nada mejor que unas buenas linternas y el brillo de la luna llena... simplemente increíble, es una experiencia que la recomiendo. Aquí estoy yo y mi amigo Sapo posando para un "catch the moment"


Nos gustó tanto la experiencia que ayer repetimos... eso si... esta vez subiendo de noche y bajando de día (más o menos se tarda unas dos horas en llegar a la cima). Esta vez el frío se apoderó de nosotros y yo por lo menos tuve que taparme con una toalla; también tengo que decir que no sé por qué llevé pantalón corto... allí sopla un viento antártico de aúpa. Después de hacer tiempo jugando al Monopoly en el iPhone vimos poco a poco como salía el sol iluminando las montañas, y cautivados por aquella mística escena hicimos unas fotos espectaculares.





El Monasterio de Sant Llorenç del Munt es un monasterio de carácter románico que se encuentra en la cima. En el interior hay un restaurante, donde a veces hay tanta gente los fines de semana que hay que pedir hora con semanas de antelación.






Diré que he tenido suerte estas dos últimas veces subiendo a La Mola. La primera vez porque a pesar de que el cielo estuviera gris poco a poco las nubes se fueron difuminando dejando ver uno de los mejores atardeceres del año, no sólo en esta preciosa montaña, en otros lugares también se veía espectacular. Y la segunda vez el cielo estaba impecablemente despejado, así que ver salir el sol en un manto anaranjado mezclado con azul fue una imagen que tranquilamente rozaba la perfección puramente hablando.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso.... ojala viviera en españa...

DaveKun dijo...

Jejeje Pues si vienes ya sabes!!