Recopilación de sensaciones y experiencias niponas

Recopilación de sensaciones y experiencias niponas

Experiencias, anécdotas, locuras y muchas cosas que explicar en esta entrada. Últimamente he hecho bastantes paridas; mi vínculo con Japón y los japoneses es cada día más estrecho xD

La gente que me conoce sabe que mi sueño siempre ha sido venir a Japón, pero muchos también creen que por esa misma razón y por el hecho de estar aquí… hace que parezca que ya he cumplido con el propósito de mi ambición, y no es realmente así. Claro que quiero estar rodeado de este fabuloso mundo en el que estoy ahora mismo, y es por eso que debo continuar esforzándome para tratar de quedarme aquí.

Mi permiso con visa de turista es de tres meses. He estado informándome durante casi el primer mes de todas las maneras posibles que a día de hoy existen para quedarme. Al principio pensé en buscar trabajo… pero en mi caso es literalmente imposible. Voy a aclarar ciertas cosas para que veáis como están aquí las cosas; Japón es una sociedad que aún se considera monoétnica, por lo tanto hay un factor racista bastante importante a considerar. No solo eso, el trato empresa-empleado es totalmente diferente a los roles empresarios de occidente; cualquier trabajador desde el minuto uno es debido a la empresa por obligación, tanto si se pone enfermo, como si quiere quedarse en casa… eso no es problema de la empresa. Aquí no hay bajas médicas retribuídas, si no se trabaja por el motivo que sea… no hay dinero. Es por ese motivo que muchos japoneses van con mascarilla por la calle, no solo para no contagiar a los demás sino también para no sufrir vulnerabilidades ya que aquí si te pones enfermo… estás jodido de verdad. El concepto “pertenecer a la empresa” no deja de ser parecido a un vínculo familiar que en un sentido metafórico se asemeja a estar amarrado con una cuerda a ellos, ya que en el momento que te contratan no solo te avalan como trabajador, sino también como ciudadano. Si te metes en problemas serios por el motivo que sea (delincuencia, maltrato, violación) es la empresa quien debe dar la cara en tu representación. Por ese motivo muchas empresas japonesas piensan muchísimo antes de contratar a un extranjero, ya que habiendo tantos japoneses aquí que están cualificados y hablan el idioma… ¿qué necesidad hay de arriesgarse con una persona extranjera?

Ahora, hablemos de papeles. Aún siendo un buen chico y cayendo en gracia a una empresa… eso no es todo, ya que ellos deberán solicitar a inmigración japonesa que puedan expedirte un visado de trabajo. Para ello te exigen al menos uno de estos dos requisitos:

  1. Tener una licenciatura.
  2. Tener diez años de experiencia como trabajador en el sector.

Conozco gente que ha logrado encontrar trabajo, sobretodo relacionando con el mundo informático, programación, etc. Desde luego no es fácil.


Durante todo este mes y medio que llevo hasta ahora en Japón he hecho casi de todo (teniendo en cuenta mi pésima situación financiera). He visto todo lo tradicional, algunos de sus templitos, su excelente comida, la gente, los increíbles paisajes… y he de decir que no deja de fascinarme cada día.

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Sin dejar de lado la urbe moderna, sus edificios y los más carismáticos lugares dotados de la música más pegadiza, las pantallas mas brillantes, el increíble e inagotable tumulto…

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Y si me pierdo un poco, es muy fácil encontrar preciosos jardines perfectamente cuidados y mimados.

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También hay zonas donde no son tan bonitas, especialmente en la costa de la ciudad, donde casi todo son fábricas y hay mucha polución; aún así siempre se deja entrever ese toque cautivador.

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Aquí os dejo este vídeo recopilatorio del pasado mes de junio. Hay que decirlo. hay muchas paridas, digo muchas paridas, hago muchas paridas. No me lo tengáis en cuenta por favor xD

También decidí grabar un vídeo yendo en bici por las calles de Chiba, no es nada del otro mundo pero al menos se puede ver un poco cómo es la urbe Japonesa :)

Y aquí… los increíbles monólogos de Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla a los que asistí junto con casi cien españoles más de los cuales también estaban Alain de ajapón.com, Héctor García de Kirainet.com o Flapy de flapyinjapan.com. Un honor estar allí en primicia, todo se lo agradezco a Chiqui de “Un albaceteño en Japón“; así que no os olvidéis pasar por su espacio que merece mucho la pena.

Para ver los Monólogos de los dos maestros pasad al minuto 9:00

Los japoneses (por lo que me he dado cuenta) son excesivamente amables (algunos); quizás hasta el punto en que no cesarán en su labor de ayudar al prójimo hasta haber cumplido con su cometido de solucionar el problema. Ya me han ocurrido algunas experiencias, pero hay dos que me merecen la pena ser leídas. Las resumiré aquí:

Experiencia nº 1

Hace tiempo que llevo pensando estudiar japonés en algún buen lugar, ya que en casa no dispongo de escritorio ni espacio. El otro día salí en busca de alguna biblioteca cercana y no dudé en preguntar al primer japonés que vi (todo sea por perder la vergüenza y tratar de hablar el idioma). El chico en cuestión se ofreció no solo a darme indicaciones sino a llevarme hasta mi destino para enseñármelo. Al principio me pareció “excesivamente raro” pero siempre había escuchado que los japoneses muestran mucho interés en ayudar, así que le di el gustazo de sentirse bien consigo mismo y a la vez matar dos pájaros de un tiro xD

Sin darme cuenta, me encontraba en Japón, siguiendo a una personita (cada uno con su bicicleta) y yo… detrás de él fiándome plenamente en que no pasara nada. Es raro, si; porque yo soy español, y cuando uno está acostumbrado a tener cuidado con las personas… este tipo de cosas no deja de provocar un nudito un poco bizarro en el estómago. Dos minutos más tarde llegamos al lugar, pero justo acababan de cerrar; el chico se disculpó unas cuatro veces y acto seguido llamó con su movil a no sé donde. De repente me dice – Hay una biblioteca nocturna un poco más lejos, ¡si quieres te llevo!-Yo le agradecí todo lo que había hecho y pedí disculpas por las molestias, incluso hice incapié en que me sabía mal hacerle perder tanto tiempo, así que no era necesario ir hasta el otro sitio. El chico insistió -Yo tengo tiempo, no tengo nada que hacer, si tu tienes un ratito… por mi no es ningún problema- Mmm… joder, es raro, no se puede discutir, y aunque parezca mentira… al final de aquello me di cuenta que no había nada más salvo cordialidad y altruísmo. El chico me llevó durante casi veinte minutos en bici hasta la otra biblioteca, se encargó de hacerme un mapa para no perderme la próxima vez, me dio su número de teléfono, eMail… y se despidió de mi con cara de que posiblemente no me volvería a ver. La sensación que tuve fue principalmente “pena”. Aquel dia le conté la historia a mi novia y me fui a la cama pensando en llamarle un día y devolverle el favor; es lo mínimo que debo hacer, ¿verdad? [Actualizado un año mas tarde, nunca le llamé (mira que hay que ser cabrón)]

Experiencia nº 2

Este caso… ha acontecido hoy… justo unas horas atrás. Estaba yo en casa y he pensado bajar a arreglar la dichosa bici que tantos problemas me da últimamente. Esta vez ha sido la cadena (ayer vi que estaba atascada y necesitaba herramientas o algo para hacer palanca, así que lo dejé para otro momento), pero otras veces me jode la vida con cosas como el manillar; este objeto en cuestión es de un plástico muy chungo que con el calor se derrite y me deja las manos pegajosas; o como por ejemplo el otro día perdí el candado porque cuando salgo por ahí lo pongo en una cestita tan mona como cabrona es… y al parecer se cayó al tomar un bache (o eso deduzco). Tengo que aclarar que todo este tema me pone de muy mala hostia (nótese en mi vocablo), en fin… la bici de los problemas me trae por la amargura japonesa continuamente. Pues bien, ojeando por casa algún objeto de valor que pudiera ayudarme a desatascar la cadena me he topado con un cuchillo de carnicero oxidado. Mirando el lado bueno… era la herramienta perfecta para llevar a cabo la solución más rápida; mirando el lado malo… vivo en frente de la policía, soy extranjero… y mierda… ¡no quiero que alguien me vea con un cuchillo por la calle! Por suerte, la mente pícara de mi novia me ha dado la solución: “mete el cuchillo en un trapo, entra la bici en el aparcamiento y con cuidadito lo haces” xD.

Exactamente hice eso, bajé con cuidado, me refugié en una esquina, desatasqué la cadena, la miré… pero esta vez un nuevo problema de la bici maldita volvía a acecharme: no era capaz de colocar la cadena en su posición inicial. No me lo podía creer… no entiendo mucho de bicis pero recuerdo muchas veces en mi vida haber hecho creaciones realmente complejas con piezas Lego, montado muebles de Ikea, disfrutar encajando las mariconadas de Kinder Sorpresa… y una jodida cadena se estaba riendo de mi; ¡esto ya era el colmo! Pero no era simple, estaba retorcida entre sí, enroscada entre el cuadro de la bici, y yo… sudando y con media lengua fuera tratando de arreglarlo. Alrededor de quince minutos más tarde, un japonés se acercó a coger su moto y le pedí consejo para arreglar el problema. Miró muy seriamente la cadena, se agachó, balbuceó algo raro y se fue; dos minutos más tarde volvió con destornilladores, guantes y toallitas húmedas para limpiarme las manos de grasa; me hacía gracia su forma de caminar, de moverse.

Este simpático hombrecito de tez amarillenta, bajito y rechoncho dejó todo lo que tenía por hacer y se sentó a ayudarme a pesar que si no le hubiera interrumpido… hubiera tomado rumbo con su motito al lugar donde tenía pensado ir en un principio. Él estaba incluso mas concentrado que yo; miraba y remiraba la cadena, desmontó varias piezas, hizo todo lo posible… pero tampoco pudo arreglarlo. Yo insistía en que no era necesario seguir, y que ante todo no quería robar su tiempo, pero él… solo respondía: “no tengo nada que hacer, si tu tienes tiempo puedo ayudarte”. Hombre, visto así… claro que tengo tiempo, pero me recordó tanto al chico de la otra experiencia que no pude evitar sentir pena de nuevo. De repente, recordé que justo ahí entre nosotros dos estaba el cuchillo; un objeto afilado dentro de un trapo. Me di cuenta que en realidad yo tengo más motivos para ser tachado como peligroso, y comprendí que a veces la inocencia japonesa es increíble cuando se tata de ayudar al prójimo.

El chico, después de media hora más o menos tomó un descanso y me invitó a su casa a tomar té; me quedé un poco perplejo, pero vi su cara sudando y supe que necesitaba relajarse un poco. Era la primera vez que entraba en casa de un japonés, así que traté de no ser excesivamente descarado fijándome en los detallitos, cuando al darme cuenta… el detalle mas remarcable era que el chico empezó a buscar en internet tiendas de bicis. Debían ser casi las 20:00h de la noche, los establecimientos estaban cerrados y me sabía tan mal ver la cara de impotencia del chico que tuve que decirle que me esperaban en casa para cenar. Se quedó triste por no ayudarme pero le agradecí TODO y tomé nota de las tiendas de bici que hay en la zona para ir mañana a arreglar la maldita cadena de la muerte.

Y hasta aquí este tostón de entrada de Experiencias niponas. Dentro de poco algunas más :)

5 Comentarios

  1. Avatar
    Jirijuas julio 28, 2012

    Los japoneses nunca dejaran de impresionarme, Japón tampoco.
    Voy a sacarme la maldita carrera y me iré a vivir a Japón. Me da igual si la empresa no me quiere, montare mi negocio; me da igual si no tengo dinero para montar mi negocio, trabajare de camarero. ¡Haré lo que sea para llegar a cumplir mi sueño!

    Hasta entonces, un saludo.

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    Anonymous julio 28, 2012

    Una pregunta tonta si no es mucha pregunta Dave^^, ¿tu chica es japonesa o medio japonesa? Lo digo por lo que argumentas de que casandote con ella es el único modo de quedarte en Japón. Tambien creo que tendrías que perder tu primer apellido y ponerte el de tu mujer, o al menos eso creo.

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    DaveKun julio 28, 2012

    Jirijuas, aquí te espero! Ojalá cumplas tu sueño bien pronto!

    Anónimo, mi novia es Nikkei (descendiente de japonés). Ella vive y trabaja aquí desde hace muchos años ;) Y si… o yo cambio mi apellido, o lo cambia ella ^^

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    Phanny W julio 29, 2012

    ¡Hola Dave! Pasaba de curiosa por tú blog y me he topado con escritos sumamente interesantes. Ésta en especial llamó mi atención, quizá sea esto un poco soso de mencionar, pero ahora tiene mucho sentido cuando en los Animes se invitan a sus casas a cenar después de una pequeña caminata o un favor hecho. Sinceramente que yo también me quedaría extrañada si me invitaran así a tomar un té un desconocido que además me ayuda tan arduamente en algo que realmente ni necesita hacer…Acá en México, la gente pasa de ti e incluso si estorbas te gritan las mil majaderías y se ponen todos histéricos (Hay excepciones, pero suele ser así). Por lo que en esto de la cordialidad y ayuda al prójimo que tanto enfatizas no deja de sorprenderme.
    Espero leer cosas así de interesantes de nuevo (: que también espero un día caminar por las calles de Shinjuku.

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    Gabriel Oz septiembre 25, 2012

    Estaba curioseando por la red y me topé con tu blog, muy buenos post los que haces, te felicito.
    y me suscribo, saludos

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